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Guia y Consejos

Guia Para Ser Funcionario

Celador, controlador aéreo, auxiliar de bibliotecas, maestro, agente forestal, bomberos, policías, jueces, fiscales, inspectores de hacienda…. Todas estas profesiones, tienen un elemento en común: requieren pasar unas pruebas - u oposiciones- para acceder a ellas. Y es que el Empleo Público ofrece una gran mundo de oportunidades profesionales muy interesantes, ya que quienes superan los procesos de selección, obtienen un puesto de trabajo estable. Algo muy interesante siempre, aunque no hay que olvidar que ello implica, un gran sacrificio previo y una alta dosis de vocación.

Para ello, aqui tienes los 4 consejos básicos para ser funcionario;

1. Si quieres, puedes Ser Funcionario

Para superar una oposición y Ser Funcionario, no hay que hacer nada más, y nada menos, que estudiar. Algo que todos hemos hecho alguna vez en la vida. Ahora bien, tan importante será dedicarle muchas horas como afinar las técnicas de estudio para optimizar el rendimiento y que todas las horas de estudio y preparación no caigan en saco roto.

El período de preparación de un opositor puede compararse con el entrenamiento que sigue cualquier deportista profesional, pues tanto uno como otro deben fijarse como objetivo superar con éxito una determinada prueba. Para ello será necesario, en primer lugar, analizar las propias cualidades personales del aspirante, a fin de comprobar si "opositar" es la mejor opción y, en caso afirmativo, decidir qué oposición estudiar y fijar un plan adecuado de estudio.

El tiempo es una condición a tener en cuenta, pues en función de la proximidad o lejanía de las pruebas, el plan de preparación se establecerá de una forma u otra. El éxito depende en un alto porcentaje de la constancia en el trabajo. Fijarse un plan de trabajo a corto plazo (estudio de determinados temas por día o por semana) y ser consecuente con el mismo ayudará a alcanzar el objetivo final.

El opositor debe confiar en todo momento en el éxito, que sólo se conseguirá trabajando con paciencia y con rigor. Esto permitirá el convencimiento interior y la capacidad de demostrar el día señalado todos los conocimientos adquiridos.

2. Selección del material

Tan importante como establecer y cumplir un riguroso plan de estudio es disponer del material adecuado. Además del desarrollo teórico del temario, resulta fundamental disponer de materiales prácticos similares a los ejercicios a realizar (preguntas tipo test, casos prácticos, psicotécnicos, etc.), que permitan entrenar las habilidades apropiadas para la superación de las pruebas.

El opositor puede confeccionar su propio material o adquirir uno ya elaborado, como el que puedes encontrar en librerias de toda España.

Cada una de las dos opciones tiene ventajas e inconvenientes que deberán valorarse, pero es necesario tener presente que si se emplean textos con errores éstos se trasladan al examen.

Adquirir el material ya elaborado ahorra tiempo y esfuerzo, siempre que esté bien ajustado al temario (general y específico) y al nivel exigido en cada convocatoria.

Para confeccionar uno mismo su propio material de estudio debe recurrir a la consulta de textos legislativos y manuales, lo que supone un conocimiento profundo de la materia a evaluar y requiere un avance importante en la preparación de los temas. Aunque esta opción exige más tiempo y más esfuerzo, también aporta originalidad y personaliza el enfoque de los contenidos.

3. Organización

La organización es imprescindible a la hora de estudiar. Las pruebas que hay que superar suelen ser muy variadas y es importante tener dominio de todas ellas. Quien prepara una oposición debe considerar que está trabajando en una empresa donde todos los días debe dedicar esfuerzo e interés, teniendo en cuenta los períodos de descanso para no llegar al agotamiento o al desánimo.

Para ello hay que fijarse unas pautas horarias y cumplirlas con disciplina, aunque sin abandonar totalmente la vida personal (familia, amigos, aficiones), que aporta el necesario equilibrio y relajación.

Por otro lado, es muy importante disponer de un lugar apropiado, luminoso, cómodo y agradable para las muchas horas de estudio que van a hacer falta.

4. Sistema de preparación

La preferencia por un sistema u otro depende, en cada caso, de las características de las pruebas (temario, nivel exigido...) y del opositor (capacidad, motivación, disciplina...). Cada uno debe conocerse a sí mismo y optar en consecuencia, valorando los positivo y lo negativo de cada alternativa.

La opción más económica y tal vez una de las más populares es prepararse las pruebas por uno mismo. Una vez se dispone de los materiales de estudio hay que programarse un calendario donde se fijen tanto las horas de estudio como las materias que se estudiarán cada día. Una vez asimilados los conceptos, se realizarán periódicamente simulaciones de examen para ir comprobando los avances.

Esta opción de preparación personal se puede combinar con la formación de un grupo de estudio, no muy numeroso, con amigos o conocidos que se estén preparando la misma oposición y que, una vez por semana, se reúnen para resolver dudas y compartir apuntes.

Una segunda opción es acudir a alguna de las academias que existen en el mercado y que ofertan cursos para la preparación de oposiciones. Con esta modalidad el opositor está obligado a seguir el ritmo marcado en clase, por lo que puede resultar una opción muy ventajosa cuando no se dispone de todo el día para estudiar.

Estos centros facilitan, además de los materiales de estudio y las pruebas de examen, interesantes consejos, realizan repasos de cada tema periódicamente y aclararan las dudas que puedan surgir durante la preparación de las pruebas.

Por último, puede recurrirse a un preparador personal. Esta opción es más recomendable cuando se trata de oposiciones a cuerpos de alto nivel (técnicos superiores de la administración, judicatura, fiscales, notarías, etc.). Garantiza una atención más individualizada por parte de un experto en la materia que se trate, con experiencia en haber superado una oposición de similares o iguales características.

10 consejos para escoger tu oposicion

  1. Buscar una oposición acorde con la preparación académica de cada cual. Si se es licenciado o diplomado, es más conveniente aspirar a oposiciones de grado A1 o A2, y no caer en la tentación de optar a una oposición de inferior categoría y en teoría más asequible. A la larga, esto suele ser contraproducente, ya que cuanto menos exigente es un temario mayor competencia existe para esas plazas.
  2. Consultar el histórico. Antes de plantearse la realización de una oposición, es muy útil consultar el histórico de las distintas opciones a nuestro alcance. Esta breve labor de investigación nos puede ofrecer datos que nos servirán como indicadores de cara a decantarse por una o por otra. Datos como periodicidad de convocatoria, ratios de plazas/aspirantes o fechas de exámenes que, aunque no sean determinantes y pueden variar de una convocatoria a la siguiente, sí nos sirven como orientación.
  3. Cuidado con las grandes convocatorias (a no ser que se adecuen muy bien a nuestro perfil). En general, una oferta amplia de plazas no equivale a mayores oportunidades de aprobar. Al contrario, una convocatoria elevada normalmente también significa que concurren a esa oposición un gran número de aspirantes atraídos precisamente por ese alto número de plazas. En algunas ocasiones el ratio puede llegar a ser de hasta 5.000 aspirantes por cada plaza convocada, lo que convierte determinadas oposiciones en prácticamente una lotería.
  4. Escoger una oposición compatible con las circunstancias personales. No es lo mismo disponer de las condiciones idóneas para estudiar a tiempo completo (soporte familiar, colchón económico, un plazo de dos/tres años para dedicarse exclusivamente a preparar la oposición) que si, por ejemplo, se pretende compatibilizar trabajo con estudios. Para este último caso, muchas de las oposiciones más exigentes quedan directamente excluidas, ya que el nivel de exigencia y dedicación que requieren es muy superior al que podría dedicar una persona con responsabilidades laborales.
  5. No tener miedo a los temarios exigentes. En las oposiciones de nivel A1 o A2, sobre todo en las más duras y exigentes, se cuenta con la ventaja de que no se compite tanto con los demás aspirantes como con el temario, con lo que con una buena planificación, constancia y la ayuda de un preparador, hay buenas posibilidades de aprobar”.
  6. Ratio de plazas/aspirantes. Suele ser un buen indicador de las posibilidades reales que se tienen de aprobar. Siempre y cuando la oposición se adecué a nuestro perfil, conviene optar por oposiciones con una razonable relación entre el número de plazas ofertadas y el número de aspirantes que concurren a las mismas. Hay más probabilidades de aprobar una oposición de 20 plazas con un ratio de 1 / 4 que otra en la que se convoquen 200 plazas y en la que el ratio sea de 1 / 4.000.
  7. Destinos y retribución. El primer destino que nos asignen una vez aprobemos la oposición es importante, ya que determina la ubicación geográfica en la cual desarrollaremos nuestra labor como funcionario. En muchos casos este primer destino puede obligarnos a un cambio de localidad, por lo que es muy útil saber de antemano cuáles son las opciones con que contamos. Por otra parte, conviene estar al corriente del nivel retributivo del Cuerpo al que aspiramos a acceder, pues en función de si alcanza o no nuestras expectativas salariales, valoraremos si el esfuerzo que nos supondrá preparar esa oposición nos merece la pena desde el punto de vista económico.
  8. Regularidad de convocatoria. No todas las oposiciones son convocadas con la misma regularidad. Existen determinados cuerpos y grados muy estables y que prácticamente se convocan cada año o cada dos años, mientras que otras, en cambio, tienen un carácter más esporádico o circunstancial. De cara a plantearse estudiar unas oposiciones, es más prudente decantarse por unas cuya convocatoria sea regular y de la cual tengamos una expectativa real de cuándo volverán a ser convocadas. De este modo podremos diseñar un plan de trabajo y un calendario con vistas a esa presumible convocatoria.
  9. Proyección Profesional. Algunas oposiciones, por similitud de temario y por el tipo de actividad profesional asociada a las mismas, pueden servir de puente para realizar en el futuro otra oposición de grado equivalente, inferior o superior, pero dentro del mismo cuerpo o categoría. De este modo, se puede aprovechar la preparación que se ha dedicado a una oposición determinada para, con la adaptación correspondiente, intentar aprobar otra distinta en el futuro.
  10. Proyección formativa. Algo que nos ayudará mientras estudiamos y también después. Preparar una oposición nunca es una pérdida de tiempo. Ni siquiera cuando no se logra el objetivo de aprobarla. La formación que se adquiere al preparar una oposición, sobre todo en determinados campos, siempre es de utilidad, ya que es tan completa como cualquier master especializado en la materia, y puede ser de valiosa aplicación en una posterior carrera profesional en el ámbito privado.

¿Yo puedo Ser Funcionario?

Para acceder a cualquier vacante de empleo público en la Administración española es necesario que los candidatos cumplan con una serie de requisitos generales y que se encuentren en posesión una determinada titulación. Las personas con discapacidad tendrán reservado un cupo de plazas, nunca inferior al 5 por ciento, y podrán solicitar la adaptación de las pruebas a sus necesidades.

En el caso de los candidatos con una nacionalidad diferente a la española que quieran trabajar en organismos estatales, gobiernos regionales o instituciones locales, el acceso para extranjeros varía en función de si se trata de un puesto de personal funcionario o laboral.

Como norma general, los candidatos que deseen participar en el proceso selectivo deberán  poseer el día de finalización del plazo de presentación de solicitudes y mantener hasta el momento de la toma de posesión los siguientes requisitos de participación:

Nacionalidad

·       Ser español

·       Ser nacional de alguno de los estados miembros de la Unión Europea

·       Ser nacional de algún estado al que sea de aplicación la libertad de circulación de trabajadores.

·       Independientemente de su nacionalidad, el cónyuge de los españoles y de los nacionales de alguno de los Estados Miembros de la Unión Europea, y cuando así lo prevea el correspondiente Tratado, el cónyuge de los nacionales de algún Estado en los que sea de aplicación la libertad de circulación de trabajadores, siempre que no estén separados de derecho.

·       Asimismo y con las mismas condiciones que los cónyuges, podrán participar los descendientes y los de su cónyuge, menores de veintiún años o mayores de dicha edad que vivan a sus expensas.

Los aspirantes que no sean españoles deberán acreditar no estar sometidos a sanción disciplinaria o condena penal que impida, en su Estado, el acceso a la función pública.

Edad

Tener 16 años y no haber alcanzado la edad de jubilación (65 años)

Titulación

Se deberá poseer titulación igual o superior a la exigida en la base de la convocatoria.

Se considerará equivalente al título de Diplomado Universitario, el haber superado los tres primeros cursos completos de los estudios conducentes a la obtención de cualquier título oficial de Licenciado, Arquitecto o Ingeniero, o el primer ciclo correspondiente a dichos estudios, siempre que este primer ciclo contenga una carga lectiva mínima de 180 créditos (Disposición Adicional Primera del Real Decreto 1272/2003, de 10 de octubre,por el que se regulan las condiciones para la declaración de equivalencia de títulos españoles de enseñanza superior universitaria o no universitaria a los títulos universitarios de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional).

Capacidad

No padecer enfermedad ni estar afectado por limitación física o psíquica incompatible con el desempeño de las correspondientes funciones.

Habilitación

·       No haber sido separado, mediante expediente disciplinario, del servicio de cualquiera de las AAPP.

·       No hallarse inhabilitado para el desempeño de las funciones públicas.

·       No pertenecer al mismo Cuerpo o Escala a cuyas pruebas selectivas se presentan.

En cualquier caso, en cada convocatoria, se describen detalladamente los requisitos específicos para cada plaza, que serán diferentes si se trata de personal laboral, o funcionarios.

Clases de puestos en la Administración Pública

1. Personal funcionario

Este es el tipo de puesto ofertado mayoritariamente, y al que nos referimos cuando hablamos de Ser Funcionario. Te proporciona la seguridad de un puesto de trabajo estable.

No se rigen por el Derecho Laboral común, sino que disponen de su propia regulación laboral, mediante normas de Derecho Administrativo que delimitan sus derechos y sus obligaciones. Se distribuyen en

- Cuerpos Generales, que desempeñan tareas comunes a la actividad administrativa;

- y Cuerpos Especiales, que realizan funciones propias de una determinada carrera o profesión. Cada uno de estos cuerpos se engloba dentro de un Grupo (A1, A2, B, C1, o C2), que varía en función de la titulación exigida.

Dentro de cada uno de estos grupos, los funcionarios pueden estar en una de las situaciones siguientes:

- Personal funcionario de carrera: prestan sus servicios con carácter permanente, una vez superadas las pruebas selectivas – oposiciones (principio de carrera)- y tras el correspondiente nombramiento.

- Personal funcionario interino: prestan servicios de carácter temporal, por razones de urgencia o necesidad.

2. Personal eventual

Personal de libre nombramiento, sin superar unas pruebas previas, y ocupan un trabajo considerado “de confianza o de asesoramiento especial” no reservado a funcionarios.

La prestación de estos servicios, no se considera mérito para acceder a una plaza de funcionario ni para la promoción interna. Están sujetos al derecho administrativo y su cese se acuerda libremente y no genera nunca indemnización.

3. Personal laboral

Presta sus servicios sujetos a normas de Derecho Laboral, vinculados con la Administración a través de un contrato de trabajo. Con carácter general, son puestos de naturaleza no permanente, de carácter instrumental y propios de oficios o requieren conocimientos técnicos especializados. Serán permanentes o temporales tambien.

4. Personal estatutario

Es personal estatutario de carrera el personal que presta sus servicios en los centros e instituciones sanitarias. Tiene una regulación específica en proceso de actualización. Aunque existe una regulación del personal de los Servicios de Salud en España, son las correspondientes administraciones autonómicas quienes desarrollan su propia normativa.

Otro personal que cuentan con una legislación específica propia; cortes generales, Jueces, Fiscales, Militares, Fuerzas seguridad, CNI, Banco España…

5. Personal directivo

Es personal directivo el que desarrolla funciones directivas profesionales en las Administraciones Públicas.

El Gobierno Central y los Autonómicos podrán establecer, el régimen jurídico específico del personal directivo así como los criterios para determinar su condición.

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